A la edad de 14 años, Emiliano SM planeó minuciosamente el asesinato de su mamá, la señora Concepción MM. Lo que el dolescente nunca imaginó, es que en la madrugada de los hechos, la situación se saldría de control, por lo que el matricida intelectual también resultó muerto. Acorde a las declaraciones del asesino confeso, otro adolescente de 15 años, cuyo estimonio esta vertido en las averiguaciones previas FAO/A0-1/T3/1407/13-05; FAO/A0-1/T3/1407/1305D1 y FVC/VC-/T3/973/13-5, Emiliano era un joven que consumía sustancias psicotóxicas, tenía conductas antisociales, abusaba de su fuerza física y sentía el abandono de sus padres.
Según relata el homicida, Emiliano vivía en el seno de una familia disfuncional; él estaba muy afectado porque además de la separación de sus padres, su hermana se había ido a estudiar a Francia, alejamiento fraterno que sumado a frustraciones amorosas adolescentes, contribuyó a que el hoy occiso perdiera el sentido de la realidad. Emiliano falleció tras recibir más de una docena de puñaladas, las cuales fueron hechas con la misma arma punzocortante que él le regaló al adolescente que tendría que asesinar a su madre. Clínicamente Emiliano podría haber sido tipificado con varios trastornos psiquiátricos, entre ellos psicosis con diversas variantes, pues su discurso y conducta estaban fuera de la realidad. Como resultado del evento, el asesino confeso permaneció en prisión hasta que cumplió la mayoría de edad. Aunado a esto, sin pruebas y con una veriguación irregular, un tercer individuo de 20 años, Arturo EC, recibió una condena de 75 años porque le atribuyeron el doble asesinato que él no cometió, sólo por haber estado en el lugar incorrecto a la hora equivocada. Esta historia, que ocurrió en el mes de mayo de 2013 en la Ciudad de México, se suma a los cada vez más frecuentes eventos, en los que adolescentes huérfanos de padres vivos, pierden el control de sus actos; cabe citar los recientes hechos del menor de cuatro años que murió a causa de las ocho puñaladas que le dio su medio
hermano de 12 en la Benito Juárez de la misma ciudad.
Ante este tipo de eventos, es común que entre los ciudadanos prevalezca el lamento de vivir en una sociedad
psicótica; contrario a esta postura, el psicoanalista José Eduardo Tappan Merino, advierte que los individuos que
conforman a la comunidad, son los que generan las condiciones psicóticas, sin que la sociedad estrictamente lo
sea. “Paradójicamente esto es como la idea que tenemos de que la psicosis es producto de una cuestión traumática,
(de un evento) grave o terrible, pues muchas veces el trastorno es efecto simple de la desatención, de que los
padres no ponen límites a los hijos y de su incapacidad para relacionarse afectivamente con ellos”, subrayó.
Crianza satisfactoria, la propuesta. En una plaza comercial, en un parque, o en cualquier lugar donde haya niños
jugando, es común observar que los padres estén sumergidos en sus teléfonos celulares, por lo que, al no
interactuar con ellos, el menor no puede construir un lazo afectivo a través de la palabra, hechos que acorde al
psicoanalista Tappan Merino son más nocivos que un evento traumático.
Por tal razón, la próxima vez que los papás crean no tener tiempo para jugar o platicar con sus hijos, quizá valdría
la pena recordar el caso de Emiliano SM, quien, si sus padres hubieran dado atención a sus palabras, si lo
hubieran hecho sentirse amado y protegido, quizá el día de hoy, tanto él como su mamá estarían vivos.
La organización psicoanalista Lapsus de Toledo México celebró a finales de noviembre, su tercer congreso anual
con el tema “Psicosis en el des-amor y delirio”, en el que presentó los trabajos y obra de 43 investigadores bajo el
título Mecanismos de defensa de la psicosis, con el que se revisa a esta neurodiversidad desde la infancia y en la
familia con una perspectiva humanista.
Para Lapsus de Toledo, el trastorno que se le pueda encontrar a los hijos está construido por la relación que
tengan con sus padres. “No se trata de un desorden neurológico ni de un problema bioquímico, lo que sucede es
simplemente que sus papás no cumplen su función y eso tiene consecuencias”.
Para el director de la organización psicoanalista, los padres están buscando sistemas de complicidad, pues no
quieren hacerse cargo y les duele saber que ellos son los responsables de los problemas graves de sus hijos, por
lo que buscan la manera de evadirlos, y la industria farmacéutica les ayuda a conseguir este fin. “Para un padre de
familia es más cómodo que le den un diagnóstico para entonces darle una pastilla a su hijo, estupidizarlo y estar
pagando medicinas que no fortalecen ningún vínculo, con lo que se mantiene el círculo vicioso”.
La propuesta que ofrece Lapsus de Toledo es que si la organización psicoanalista está consciente de que los
problemas de los hijos son consecuencia de la adaptación a los conflictos de la familia, entonces lo que buscan los
terapeutas es orientar a los padres para que entiendan que la crisis de sus hijos no es producto de la generación
espontánea, sino que ellos son los causantes. “Al aceptar esta responsabilidad, se les ayudará a crear los vínculos
afectivos con los que se puedan prevenir las diferentes manifestaciones de psicosis”, concluyó Tappan Merino.
¿QUÉ CONSULTAR?
Si eres una persona que vive con algún tipo de neurodiversidad, puedes compartir tu historia de vida en la página
de Facebook @soyneurodiverso. Las personas con Trastorno de Déficit de Atención e Hiperactividad u otros
trastornos del neurodesarrollo encontrarán apoyo en la Fundación Carlos Eduardo Almanza A.C., cuya página en
FB es@tdahirapuato. Por otra parte, si quieres obtener la versión digital del libro Mecanismos de defensa de la psicosis, o las memorias del congreso Psicosis en el des-amor y delirio, puedes contactar a Lapsus de Toledo al teléfono (04455) 2501-0509.